
Durante mas de 400 años, el pueblo de Israel se encontró en cautiverio, bajo la opresión del gran imperio egipcio, el cual los sometía a tratos inhumanos como lo era la esclavitud, el trabajo forzado y la servidumbre.
Constantemente el pueblo de Israel clamaba a Dios para que los librara de aquel yugo opresor, sacándolos hacia las tierras que Abraham, Isaac y jacob habían prometido para el pueblo elegido por Dios. No cabe duda, que Dios oyó el gemido de ellos, y se acordó del pacto hecho con los patriarcas.
Para sacar de la esclavitud al pueblo de Israel, Dios eligió un hombre cuyo corazón fuera obediente y atendiera a su voz para comunicar al pueblo lo que Dios quería hablarle; y fue así como Moisés se convirtió en el líder del pueblo hebreo, trasmitiendole todo lo que Dios le hablaba para que las personas, obedecieran y se sujetaran a la voluntad del gran "Yo soy".
Fue así como Moisés persuadió al pueblo de Israel, que Dios los sacaría a una tierra que fluía leche y miel y que el yugo de las esclavitud seria apartado de ellos, convirtiéndose en una nación santa y libre. Así mismo con grandes señales y prodigios de parte de Dios, Moisés convenció al faraón para que dejase libre su pueblo, y este atribulado por las grandes plagas que cayeron en Egipto a causa de su negligencia, los dejó que partieran de la mano de Moisés.
De este modo el pueblo de Israel emprendió su salida de Egipto y a medida que pasaba el tiempo al ver que no llegaban a la tierra prometida por Moisés, comenzaron a quejarse y murmurar contra Dios diciéndole a Moisés que hubiese sido mejor quedarse como esclavos, ya que no les faltaba ni techo ni comida, pero ahora en el desierto tenían que depender, no de un hombre si no del Dios altísimo.
Así que Dios escuchaba el clamor de ellos, los proveía; pero también entrego a Moisés unos mandamientos para que fuera su manual de convivencia en relación con los hombres y con Dios.
En este momento el pueblo de Israel falto a sus principios éticos y morales y mas aun quebrantaron la ley de Dios, adorando a otros dioses e ídolos, pronunciando palabras inapropiadas contra Dios, construyendo santuarios paganos, cometiendo acciones malvadas, despreciando las leyes del señor y el pacto, imitando a otras naciones; practicando la adivinación, en conclusión dejaron de lado sus mandamientos.
Por estos acontecimientos el pueblo de Israel divago por el desierto durante 40 años, sin saber que la tierra prometida se encontraba a no menos de 2 meses de entrar en ella, pero que se postergo su ingreso por su desobediencia, murmuración y queja.
Es importante reflexionar sobre la experiencia de el pueblo de Israel, la cual a raíz de su desobediencia le trajo grandes consecuencias como sociedad. La ausencia de temor a Dios se hacia cada vez mas precaria, la falta de principios morales creaba un abismo entre el Creador y el pueblo, aun así Dios se mostraba misericordioso con su pueblo hasta llevarlos a la tierra que fluye leche y miel.
Es necesario volver a los brazos del Padre, no como una sociedad deshonesta, mentirosa, corrupta; promiscua, interesada y con falta de ética. Por el contrario debemos volver a Dios con un corazón contrito y humillado, con una mente renovada, reconociendole como el Dios Todo Poderoso y que nos da la sabiduría para enfrentar el mundo en el cual vivimos y la situación que actualmente estamos pasando debido a la pandemia mundial, mirando al hermano con amor y misericordia, abrazando al pecador para que se tome de las manos de Jesús, obrando desde la lealtad; la integridad, la verdad y la moral... La cual nos permite actuar conforme a la voluntad de Dios y a las leyes del mundo.
